CRONISTA FUTBOL ( 2006)

por Juan Manuel Strassburger



-P:¿Considera que el Mundial es un fenómeno social y cultural además de deportivo? ¿Por qué? ¿Qué implicancias tiene?
TA:

A los argentinos nos apasiona el futbol. Produce alegría o tristezas. Nos llena de orgullo o de humillación. El futbol es un fenómeno social total. Los efectos que produce no dependen únicamente de sus resultados. Es popular y mediático a la vez. Si se pierde un torneo, o si se fracasa en un mundial, ya nacen, en el mismo momento de la derrota, la energía de la revancha. Parece eterno.

-P:¿Qué mecanismos despierta el Mundial que hace interesar incluso a los que no les gusta el fútbol? ¿por qué la frase “son sólo 22 tipos que corren detrás de una pelota” no alcanzaría a comprender el fenómeno?
TA:

Los que se interesan porque ven a los otros enceguecidos por el tema, son los aficionados sociales, no vocacionales. Pueden ser agradables y hasta necesarios para atender el llamado telefónico de algún zombi que no bajó del limbo, para enfriar la cerveza, acompañar los gritos de gol, o para preguntar si fue penal un foul de media cancha. -P:El ex director técnico de Colombia, Pancho Maturana, hizo célebre la frase “se juega como se vive” aplicada a las selección de cada país. ¿Está de acuerdo? ¿Por qué?
TA:

Maturana en su lírica es dogmático. Sus lugares comunes son similares a los de menotti. No sé en colombia, si sé que en nuestro país se vive de acuerdo a más de una tradición. Es dífícil afirmar que el “catenaccio” italiano, juego aburrido y extremadamente defensivo refleje el modo de vida italiano, y la velocidad impresionante de los ingleses sea una muestra de su idiosincracia. En realidad, son pavadas con aire de sabiduría. El merengue y la cumbia pueden inspirar el futbol, pero en una competencia en la hay que estar con una condición física descomunal, no basta con la salsa.

-P:En relación con la pregunta anterior, ¿qué tiene el fútbol como deporte para poder metaforizar sobre la identidad y los rasgos folclóricos de los países que lo practican? ¿Por qué no ocurre lo mismo con otros deportes?
TA:

Dada la importancia cultural que tene el futbol, los discursos que provoca son los más volados, los más delirantes. Desde los sociólogos como sebreli que ve en ellos un fantasma persecutorio que nace con Nerón y sigue con Perón, hasta el sainete decadente de los que ven en el futbol un arte nacional que dignifica al gaucho frente al conquistador europeo.

-P:¿Cuánto hay de cierto (o de mentira) en la idea de que los Mundiales ayudan a sublimar las guerras, pero por otros medios?
TA:

Recuerdo aquel partido de futbol de hace no muchos años en bagdad, trasmitido por la televisión, en medio del bombardeo de la ciudad. O el mundial del 82 en que nuestro equipo con maradona, jugaba mientras los soldados argentinos morían en malvinas. La guerra y el futbol conviven perfectamente.
-P:En relación a la pregunta anterior, ¿es válido asociar al fútbol y los mundiales con cierto chauvinismo? ¿o es un lugar común del análisis crítico?
TA:

La furia nacionalista que despierta el futbol es enorme. Se cantan los himnos antes de jugar, no así en otros deportes. Es como si se sumaran los fanatismos de club al patriteorismo espontáneo. En mi caso personal, rumano, nacionalizado argentino, judío, de lengua materna el húngaro, educado en la universidad francesa, cuando veo salir al equipo nacional a la cancha, me vuelvo loco. -Es el Mundial un fenómeno tan nacional (refuerzo de lazos sentimentales al interior de los países) como global (estandarización de su consumo a la largo y ancho del planeta)? P:¿Cómo se explica la convivencia de ambas cualidades? Se explica por la mentada televisión. Hoy un partido de futbol lo ven cincuenta mil ´personas en vivo, y doscientos millones en casa.

-P:¿Cuál es su rutina para un Mundial? ¿Es de los que no se pierden ningún partido y completan el fixture? ¿O se limita a los partidos de Argentina?
TA:

No me pierdo nada. Lo veo por tele con amigos. Sufre como un perro que sufre. Soy un técnico fuera del banco, doy consejos a los gritos, comento el partido, puteo, grito el gol descogotado, y termino más cansado que los jugadores.

-P:¿Cómo ve al equipo de Pekerman para este Mundial? ¿Qué modificaría a lo dispuesto por el DT? ¿Qué equipo es favorito y cuál puede resultar revelación?
TA:

Lo veo nublado. Poco claro. Tengo miedo. espero que pekerman no sea conservador, que sea audaz, que innove, que deje de hacer el equipo según antecedentes y antigüedad de los jugadores. Quiero que le de una oportunidad a BOSSIO, el arquero de Lanús, a falta de arqueros confiables, merece un lugar, es excelente para los centros, unos de los modos en que pueden hacernos goles. Este junio se cumplen veinte años de la Copa lograda en México ‘86,

-P:¿cómo vivió aquel campeonato? ¿tiene alguna anécdota relacionada con ese mundial? Lo viví en la calle, sobre el capot de un auto, golpeando una cacerola. El del 78 lo vivé encerrado solo en un bulín, sin hablar con nadie. Aunque usted no lo crea. , al final con la editora movimos un poco las piezas y sólo nos faltaría completar alrededor de 2.000 caracteres. Si te parece, te mando dos preguntas más así las agrego al cuestionario anterior. Saludos y te pido me avises si te llegó el mail.

-P:¿Pensás que, de parte de los jugadores, aún hay lugar para cierto romanticismo en cómo se afronta la competencia? ¿O considerás que el profesionalismo va reñido con cualquier tipo de idealización? ¿Qué jugadores te parecen serían emblemáticos de cierto desalinamiento o rebeldía a la hora de jugar?
TA:

creo que la dicotomía profesionalismo-romanticismo es una falacia. El jugador de futbol profesional hace lo que le gusta, por eso, además de intentar ganarse la vida con el futbol es un ser vocacional. Por lo tanto padece de todos los sinsabores de cualquier trabajador: estar a veces mal pago, olvido, falta de reconocimiento, cierto hartazgo por la rutina, ansiedad que se incrementa en una carrera tan corta y que depende de tantos agentes de negocios. Pero tiene el plus de cualquier vocacional, que cuando practica su oficio, le gusta lo que hace. -Dentro de poco, el Mundial aparecerá 24 horas en la televisión de los bares, ocupará casi siempre la tapa de los diarios y monopolizará las charlas cotidianas . P:¿Qué queda entonces para los que, aún así, detestan el fútbol?

-P:¿Es el Mundial un fenómeno opresivo para los desinteresados?
TA:

En verdad, no me preocupan los desinteresados. Si están oprimidos, molestos o fóbicos. Tendrán el placer de caminar en una ciudad vacía los mediodías, ir a cines vacíos, sentarse en bares en los que haya letreros que digan: AQUÍ NO SE VE EL MUNDIAL, obtener descuentos en los albergues transitorios y otra sorpresas que les deparará nuestra generosa ciudad.

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