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CONGRESO MAR DEL PLATA SOBRE MICHEL FOUCAULT ( Apuntes para una conferencia)

¿ Cuál es la situación filosófica en la actualidad argentina? ¿Qué lugar ocupa Foucault en ella? ¿Qué relaciones pueden establecerse entre nuestra situación filosófica y la de los países centrales?

La radiografía que puede hacerse de nuestra academia la muestra en su consabida actividad de sucursal de centros europeos y norteamericanos, y junto a esta actividad sucursalera, un aislamiento casi absoluto de los problemas de la comunidad nacional.

Una es la sucursal alemana de lo que se supone es la neoescuela de Frankfurt que entre otros adalides lo tiene a Habermas. Esta recurrencia a los principios de tal filosofía ofrece un trofeo llamado democracia. Son los poseedores de los fundamentos de la democracia moderna. Los fundamentalistas de occidente. Estos voceros se arrogaron el lugar de la libertad y califican de fascista y neonazi todo lo que no responde a sus intereses corporativos. Se ha visto recientemente en Alemania con el boicot habermesiano a ciertas reflexiones de Sloterdijk sobre la futura política genética.

Los habermesianos conciben la democracia desde el punto de vista de la comunicación universal, usando un modelo típicamente profesoral. Los modelos profesorales son aquellos que sólo se discuten en los congresos de filosofía, y que cualquier ciudadano de nuestros países calificaría de broma de mal gusto.

La búsqueda de universalidad, la de un Bien con fuerza de Ley, la de un consenso dialógico planetario, es el revés de la extrema debilidad de una Europa humillada por los EE.UU, y espectadora del renacimiento de los odios étnicos que siempre la caracterizaron.

Puede pensarse que la universalidad habermasiana, su oposición a la hegemonía de la racionalidad instrumental, que en nuestros días es la económica, es una actitud que debe ser bienvenida en el contexto europeo. Puede ser, o no, depende, ya que la defensa de los verdaderos valores democráticos no tienen una sola fuente en aquellos países, tienen más de una contradicción, y lejos están de sentarse en el lugar de la universalidad para propagar el resultado de su consenso.

Pero no trato de discutir aquí los límites de una filosofía que de Kant tomó su cáscara y olvidó lo fundamental. Lo fundamental en Kant es el haber sido quien trazó los límites del conocimiento, el haber signado que el hombre no puede saberlo todo. Nos ha mostrado la radical imperfección del conocimiento humano, y en ese sentido ha fundado la modernidad crítica. Este rasgo importante en la actualidad, en momentos en que el conocimiento científico está en el umbral de mutaciones que tiene que ver con la producción y la manipulación de los códigos de la misma vida, este alerta sobre los peligros de ciertos juegos del saber, es subordinado a la pretensión de universalidad.

Pero qué función ocupa una filosofía ilustrada que nos viene de los centros de poder en los mercados emergentes, como es el nuestro, en el que la palabra democracia no es igual a diálogo, y su realidad nada tiene que ver con la concertación. En esto se parecen duhaldistas y habermasianos. Qué función política cumple una filosofía de vocación universalista en un país con un Estado quebrado financieramente, que ya no tiene el monopolio de la violencia, que ha sido desplazado por un nuevo orden tribal y mafioso que atraviesa los espacios de poder y en donde la mitad de su población tiene graves problemas laborales.

Quién no recuerda aquella entrevista hecha a Habermas en la que el entrevistador le pedía que extendiera sus reflexiones a los países de América Latina, y dijo que no podía hacerlo. Qué significa entonces la hegemonìa de clausura que tienen en los departamentos de filosofía de universidades argentinas, estos repetidores de pensadores alemanes. Para que están? Qué hacen con la filosofía Qué tipo de estudiantado pretenden formar? Qué perversión de la verdadera democracia instauran ?

La otra sucursal es la de la filosofía llamada analítica que en su aparente disparidad, oculta un mismo espíritu: el espíritu de secta que guarda la sagrada reliquia de la esterilidad. Una esterilidad profusa en la que los argumentos disecados se exponen in vitro y se encuadernan en enciclopedias custodiadas por expertos. Pequeñas y mezquinas hermandades que se cuidan las espaldas y clausuran las puertas de los departamentos con el temor de perder sus queridas prebendas burocráticas.

Qué sentido tiene en este tercer milenio la existencia de carreras de filosofía separadas de ciencias sociales, de carreras divididas para mantener intereses corporativos, y que nada tienen que ver con la función y el funcionamiento teórico que hoy debería ejercer la filosofía.

Lo que estas dos sucursales tienen que en común es que practican el modo incestuoso de la filosofía. Filosofía para estudiantes de filosofìa que serán profesores de otras camadas de lo mismo. Estudio de la filosofìa para que ésta sirva para seguir comentando textos de la tradición filosófica, por supuesto de una tradición seccionada, castrada. En qué departamento de filosofía se estudia Séneca, Montaigne, Schopenhauer, Kierkeggard, Nietzsche, Hannah Arendt, Benjamin, Badiou, Deleuze, y el maestro que hoy nos convoca. Filosofìa al interior de la filosofìa, filosofìa avara y muerta.

Tiene la filosofía algo que decir en el mundo de hoy? Cuando Foucault nos habla de Kant, lo hace sin espamento ni inútiles larguezas, es un artículo, una simple clase: Qué es la ilustración, y nos remite a la pregunta que el mismo Kant hace en un periódico: qué es la actualidad? Cuál es la novedad que trae la actualidad? Cómo nombrar lo nuevo en lo que está sucediendo? Cuál es la diferencia que nos distingue en la historia?

Kant lo pregunta en un periódico, espanto de espantos, pecado original, en un periódico, terror de los filósofos que creen que escribir en diarios, revistas, hablar por la televisión o radio, es perder la virginidad profesoral.

Así funciona la filosofìa en nuestros departamentos, horrorizada por no ser manchada por la opinión pública, mientras el mundo sigue un curso indiferente a sus repetidas maniobras de avestruz.

Hoy el mundo demanda filosofía? A nadie debe sorprender esto. El mundo también demanda religión, la muerte de los grandes relatos no es la muerte de la necesidad de los mismos.

No alcanza a la comunidad internacional la única idelogía global que funciona: la ideología empresario-económica. Esta es la única que es activa. Y no es suficiente, porque la libertad a la que apunta es una libertad basada en una idea del egoísmo útil, valor demasiado pequeño para un occidente que tuvo a Moisés, a Jesús, a Rousseau, a Marx. Adam Smith es un pensador agradable, pensó el mundo de la simpatía, término con el que describía el movimiento de las consciencias en sus tratados morales; la articulación que puede establecerse entrre el pensamiento económico de Adam Smith y su concepción de la moral, ente mercado y simpatía, es insuficiente para un planeta maniobrado por el poder financiero y militar. Adam Smith creía en un mundo equilibrado, en el que los agentes a pesar de ciertas disimetrías están conectados en redes de mutua necesidad sin pobreza extrema, y no el mundo de los gigantescos oligopolios de hoy. No concibió la plutocracia corporativa.

Por eso el simpatico Adam Smith es insuficiente, y el gran relato del neoliberalismo ni lo toma en cuenta.

Lo que hoy funciona es el darwinismo social, una meritocracia arrogante, que no encuentra con facilidad su legitimidad, no consigue su espiritualidad.

Y como lo decía Foucault: el poder necesita de una verdad. Séptimo Severo necesita que en el techo que cubre su trono estén dibujados los signos de su destino, el poder necesita para su legitimidad un discurso espiritual. Y cuáles han sido éstos desde el principio de los días: la religión( mitos) y la filosofía.

Y quienes han sido los que han espiritualizado y ofrecido la urdimbre para legitimar los poderes de hoy? Las sectas religiosas, las religiones de Estado, y las espiritualidades éticas. El eticismo se propagó en la misma medida en que el poder económico maniataba, y paralizaba la acción de las democracias parlamentarias y la autonomía de los Estados nacionales.

La ética en variadas formas instaló su ilusión de consenso en sociedades cada vez más divididas, sociedades de exclusión, en los que los analistas filosóficos se retozaron en el confort de repetir las recetas de la ilusión y no investigar los modos en que se instauran los nuevos poderes de hoy. Porque el mundo de hoy es una novedad, al menos desde 1989, en que el diagrama planetario no mueve ni las mismas piezas ni lo hace en el mismo tablero ni con los mismos jugadores.

La ética como ideología, la ideología ética es la que se regaló, a veces vendió, para rellenar el vacío de una reflexión sobre lo actual.

Foucault elaboró algunos conceptos que nos pueden ser útiles para pensar lo que hoy está sucediendo en el mundo. Poder pastoral, redes de poder, tecnologías del yo, nominalismo.

Poder pastoral: modalidad por la que el poder se hace cargo de sus súbditos. Matriz teórica del Estado benefactor. Egipcios, Moisés, pastoral cristiana , poder de policía. Poblaciones y biopolítica. Importancia de Ewald y su Estado Providencia. Multiplicidad de prácticas que se subsumen en un nombre universal. Nada que ver con el historicismo: partir de los universales y enmarcarlos en situaciones históricas. Nominalismo: partir de las prácticas múltiples y ver como son homogenizadas por un nombre sintetizador. Ewald: accidente, riesgo, seguridad, compañías de seguro, mutuales, redes de solidaridad……….Estado benefactor que subsume estas prácticas sociales ideadas por el liberalismo social.

Redes de poder: carácter disperso y minúsculo del poder. Microfísica. Disolución de la imagen central del poder: clases sociales, Estado, Nación, Raza. Modo nómade y estratégico de los poderes. Carácter volátil del sujeto del poder actual y su efecto trágico. Carácter resistente del planteo foucaultiano: mostrar desnudo al rey es debilitarlo. Los filósofos edificantes creen que nuevas legitimidades, universales, sólo ellas pueden tener un rol crítico.

Recordar la división de la calidad de los filósofos que hizo Deleuze: sísmicos e edificantes.

Tecnologías del yo. Materialismo ético. Partir de prácticas históricas para entender la función sociopolítica de la circulación de los ideales. Ética y experiencia social. Sustancia, modos de sujeción y teleología.

Ciudadano griego, patricio romano, asceta cristiano, hombre del renacimiento, dandy moderno, empresario poscapitalista.

La sociedad terapéutica y la calidad de vida que sustituye a la tradicional noción de salud.

Foucault cuando analizó el rol ubuesco de la pericia psiquiátrica. El nuevo rol ubuesco de los representantes de la sociedad terapéutica. Los dietólogos y el nuevo fantasma que invade occidente: la hipocondría.

La medicalización de lo social por la pericia psiquiátrica en el siglo XVIII y XIX. La inclusión en la valoración de calidad de vida de todos los aspectos de la existencia.

El medicalización del cuerpo ya no definido por el dolor sino por el deseo. Qué cuerpo desea tener? Un aspecto derivado de un positivismo feliz. Ver genética. 

 La relación entre las tecnologías del yo del estoicismo y el dispositivo de la calidad de vida en la actualidad. Paul veyne y la idea de un uso moderno del estoicismo como el de un sistema inmunológico. Los sistemas de seguridad frente a un mundo amenazante. La diferencia entre el mundo antiguo y el de hoy reside en la creencia en el orden cósmico. El destino y la fortuna de los antiguos. Hoy este orden está ausente, ha sido pulverizado. Sólo existe el cálculo. Desde el origen mismo de la contabilidad, la posibilidad misma del cálculo implicó un poder faústico por el que la manipulación tecnocientífica de los elementos desplaza las fronteras de lo natural. Fin de los ciclos. Antígona.

La medicina y la física en Descartes. Longevidad y riqueza, juventud y goce de las cosas, una fisiología del buen vivir.

Pero al mismo tiempo, esta ilusión del bienestar está permanentemente amenazada ya que supone una sociedad separada en polos y zonas de exclusión. No sólo el cosmos ha sido acribilillado como símbolo de un lugar de jerarquías ontológicas, sino el mismo orden civil sostenido por el Estado.

Asistimos no al fin de los Estados nacionales, sino a la hegemonía de un Superestado que pretende al monopolio de la violencia planetaria, los EE.UU, y la proliferación sin control de organizaciones clandestinas - para el que el nombre de mafias es algo anacrónico - que se distribuyen las armas nucleares según las leyes de un mercado paralelo. La caída del orden soviético ha dejado fuera del control estatal los recursos mortíferos de una de las máximas potencias militares. A esto se le suma la posibilidad tecnológica de la producción caseras de armas de poder nuclear.

No asistimos al fin del Estado nación, sino a un orden político que coloca lado a lado y cruzados por redes conflictivas, a un Superestado, a una orden anárquico en el que los Estados debilitados cotejan sus escasos recursos con nuevas fuerzas financiadas por capitales negros, que tienen sus propias bandas armadas. Asistimos a un nuevo proceso de tribalización que no se identifica con las identidades nacionales. Los mercados emergentes de América Latina, como ayer África, han iniciado un proceso de subdivisión territorial regido por los nuevos polos económicos y dominado por sistemas de violencia de identidad oscura. En nuestro país ya se ha hecho patente que el Estado no consigue el control, ya no monopolio, de la violencia. Las mismas fuerzas de seguridad han dejado de responder al sistema legal; y el mismo aparato de justicia está atravesado por los intereses de nuevas corporaciones.

Esto no es la hartante cháchara de la geopolítica, sino una descripción de lo que la actualidad no deja de mostrarnos y que es índice de que si la filosofía pretende proseguir su tarea de pensar, no es en el gheto de sus instituciones ni en los sistemas de prejuicios de sus burocracias, que pueden aportar elementos para pensar las situaciones que impone el hoy. No es en la vana y puntillosa colección de los argumentos de la retórica analítica que oficia de racionalidad, ni en la prédica de los santos oficios de la democracia europea que oficia de libertad, que harán que la filosofìa intervenga en los debates que en el siglo que se inicia, ocuparán y preocuparán a los hombres.

Nuevamente, creo que la obra de Michel Foucault es inconclusa, y la tarea de pensarla, no ha terminado. 

(1999)

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